29 agosto 2007
Me levanto a las 8, el saco de dormir está roto y se va a quedar aquí, después de acompañarme durante casi 2.000 km. de caminos señalados con flechas amarillas.
La parada de autobuses está junto al albergue y me siento a esperar, hay un señor dando vueltas por aquí, resulta que se gana la vida llevando gente con su coche a Santiago, negociamos y lleva a mi y a dos chicas a Coruña, le pagamos 15€ por persona, son tres más que el bus, pero es mucho menos rato de viaje, no hay paradas y me lleva hasta la puerta de Renfe. Aun no son ni las doce, y mi tren sale a las siete de la tarde, recojo el billete que tenía comprado, guardo la mochila en consigna y salgo a la ciudad. Cuando se acerca la hora, vuelta a la estación y al tren, me quedan un sinfín de horas de “chucuchú, chucuchú” hasta casa, a las 21.00 h viene el revisor, monta las literas y a dormir, me despierta a las cinco en Zaragoza, aquí tengo que esperar aproximadamente una hora. Al recoger el billete, me dicen que iremos en autobús hasta Teruel, porque están reparando las vías, no me hace mucha gracia, pero que remedio, desde Teruel un regional hasta Sagunto y desde aquí, un cercanías a Castellón, desde Sagunto llamo a casa y cuando llego ya me esperan, comemos en un restaurante y a las cinco de la tarde llego a casa.
Fin del Camino 2007
Camino de Santiago 2007 ETP17ª Olveiroa-Fisterra
28 agosto 2007
Hoy madrugo más de lo habitual, aun es noche cerrada cuando salgo, quiero llegar con tiempo para ver toda la zona de Fisterra, el principio es por carretera, subiendo como es lógico, aproximadamente en el punto más alto de esta etapa, en un cruce de carretas, hay dos mojones juntos, uno indica la distancia a Muxía, de frente, y el otro la distancia a Fisterra, hacia la izquierda, a partir de aquí el camino será en su mayor parte de descenso, por pistas forestales y algún trozo de sendero, a media mañana empieza a descender la niebla y en poco rato se cubre completamente, hasta el punto de no ver más allá de 10 o 15 m. menos mal que está bien señalizado, pues estoy absolutamente desorientado, cuando empieza a levantar la niebla, veo frente a mí, a unos 200 m. el océano atlántico, me alegro, pues esto significa que estoy cerca del “finis terrae” el cabo del fin del mundo, de los romanos. En Corcubión me tomo un bocata en un bar, al salir veo a Sergio y seguimos juntos, nos perdemos en el interior del pueblo, preguntamos y nos indican que encontraremos las señales en el paseo junto a la playa, allí está Alejandro comiendo fruta, vemos la flecha amarilla en un poste y por allí vamos, el camino se aleja de la playa por un bosque y cuando salimos al otro lado, se ve el pueblo de Fisterra entre la niebla, paramos un rato, admirando las vistas y a continuación descendemos hasta la playa de Langosteira, aquí el camino está marcado paralelo a la playa, pero nosotros, aunque por separado, los tres optamos por lo mismo, quitarnos las botas, atarlas a la mochila y seguir caminando por la orilla del agua hasta el pueblo. Voy recogiendo algunas conchas que veo bonitas, así en mi próximo camino podre presumir de llevar una concha original de Fisterra, tras los dos km. de playa llego al pueblo me pongo las chancletas y a buscar el albergue. Es un edificio de tres plantas junto al puerto, me inscribo, me asignan una litera y me dan la Finisterra (es un diploma parecido a la Compostela), después de instalarme y asearme, doy un pase por el puerto y el pueblo y hacia las siete de la tarde enfilo la carretera que conduce al faro, son tres km. por encima del acantilado, y como ahora el día está despejado las vistas son muy bonitas, los alrededores del faro están abarrotados de turistas, aquí está el mojón con el km. 0, para llegar desde el faro hasta el mar, hay que bajar unos 100 m. por las rocas, desciendo poco a poco hasta el tocar el agua, está muy fría y hay bastante oleaje, se está poniendo niebla, posiblemente se fastidie la puesta de sol. Subo junto al faro, busco un sitio entre las rocas donde no moleste el viento frio que está soplando y a esperar. La niebla se ha levantado, pero no vemos la puesta de sol, pues el oeste está lleno de nubes, al anochecer alguien enciende una hoguera y siguiendo la tradición quemo una prenda de las que he llevado durante el camino, a continuación, tres km. de vuelta al pueblo, ceno en una cafetería y al albergue.
El camino se ha terminado, mañana queda la aventura de volver a casa.
Hoy madrugo más de lo habitual, aun es noche cerrada cuando salgo, quiero llegar con tiempo para ver toda la zona de Fisterra, el principio es por carretera, subiendo como es lógico, aproximadamente en el punto más alto de esta etapa, en un cruce de carretas, hay dos mojones juntos, uno indica la distancia a Muxía, de frente, y el otro la distancia a Fisterra, hacia la izquierda, a partir de aquí el camino será en su mayor parte de descenso, por pistas forestales y algún trozo de sendero, a media mañana empieza a descender la niebla y en poco rato se cubre completamente, hasta el punto de no ver más allá de 10 o 15 m. menos mal que está bien señalizado, pues estoy absolutamente desorientado, cuando empieza a levantar la niebla, veo frente a mí, a unos 200 m. el océano atlántico, me alegro, pues esto significa que estoy cerca del “finis terrae” el cabo del fin del mundo, de los romanos. En Corcubión me tomo un bocata en un bar, al salir veo a Sergio y seguimos juntos, nos perdemos en el interior del pueblo, preguntamos y nos indican que encontraremos las señales en el paseo junto a la playa, allí está Alejandro comiendo fruta, vemos la flecha amarilla en un poste y por allí vamos, el camino se aleja de la playa por un bosque y cuando salimos al otro lado, se ve el pueblo de Fisterra entre la niebla, paramos un rato, admirando las vistas y a continuación descendemos hasta la playa de Langosteira, aquí el camino está marcado paralelo a la playa, pero nosotros, aunque por separado, los tres optamos por lo mismo, quitarnos las botas, atarlas a la mochila y seguir caminando por la orilla del agua hasta el pueblo. Voy recogiendo algunas conchas que veo bonitas, así en mi próximo camino podre presumir de llevar una concha original de Fisterra, tras los dos km. de playa llego al pueblo me pongo las chancletas y a buscar el albergue. Es un edificio de tres plantas junto al puerto, me inscribo, me asignan una litera y me dan la Finisterra (es un diploma parecido a la Compostela), después de instalarme y asearme, doy un pase por el puerto y el pueblo y hacia las siete de la tarde enfilo la carretera que conduce al faro, son tres km. por encima del acantilado, y como ahora el día está despejado las vistas son muy bonitas, los alrededores del faro están abarrotados de turistas, aquí está el mojón con el km. 0, para llegar desde el faro hasta el mar, hay que bajar unos 100 m. por las rocas, desciendo poco a poco hasta el tocar el agua, está muy fría y hay bastante oleaje, se está poniendo niebla, posiblemente se fastidie la puesta de sol. Subo junto al faro, busco un sitio entre las rocas donde no moleste el viento frio que está soplando y a esperar. La niebla se ha levantado, pero no vemos la puesta de sol, pues el oeste está lleno de nubes, al anochecer alguien enciende una hoguera y siguiendo la tradición quemo una prenda de las que he llevado durante el camino, a continuación, tres km. de vuelta al pueblo, ceno en una cafetería y al albergue.
El camino se ha terminado, mañana queda la aventura de volver a casa.
Camino de Santiago 2007 ETP16ª Negreira-Olveiroa
27 agosto 2007
A las ocho me pongo en marcha, hoy la gente no ha madrugado y aún están casi todos por aquí, al poco de salir alcanzo a Sergio, un italiano, más o menos de mi edad y seguimos juntos, a las 9.30 encontramos un bar y entramos, el a desayunar, yo a almorzar, mientras llega al aparcamiento un camión-tienda y aprovecho para comprar fruta. El camino de hoy parece que no tiene desniveles acusados, es un suave subir y bajar por pistas y carreteras locales, con bastante trafico de vacas, a las 12.30, Sergio se para en una sombra a comer, pues dice que ya es su hora, yo sigo un rato más, cerca de las dos, paro en un riachuelo y me como casi toda la fruta que llevo, después de tenerla un ratito en el agua para que se refresque, hay un peregrino descansando y cuando se marcha veo que camina descalzo, estoy sin agua, pero no me atrevo a llenar aquí, aunque parece limpia, pasa muy cerca de unas casas y no me fio, sigo adelante y paso al peregrino descalzo, con el sol que está cayendo se le van a derretir los pies en el asfalto, encuentro a Sergio sentado en la carretera, no comprendo por donde ha pasado. A las 15.30 entramos en el albergue de Olveiroa, es muy coqueto, varis edificios antiguos restaurados, en uno literas y duchas, en otro, cocina y comedor, en otro, recepción y sala de estar, un porche con lavaderos y un jardín para tender la ropa. De momento somos seis pero durante la tarde llega mucha más gente. El pueblo es pequeñito y en poco rato está visitado, así que la opción es escribir, leer y dormir.
Mi hija me ha buscado por internet el billete de Renfe para volver a casa, y ha sido imposible encontrar ninguno, ni para el día 30, ni para el 31, ni a Madrid, ni a Tarragona, lo tengo el día 29 por la tarde desde A Coruña, esto cambia mis planes, pues debo decidir ir a Fisterra o a Muxía, no tengo tiempo para ir a los dos sitios, creo que iré a Fisterra, porque no tengo claro si hay buena combinación de autobuses para salir de Muxía.
A las ocho me pongo en marcha, hoy la gente no ha madrugado y aún están casi todos por aquí, al poco de salir alcanzo a Sergio, un italiano, más o menos de mi edad y seguimos juntos, a las 9.30 encontramos un bar y entramos, el a desayunar, yo a almorzar, mientras llega al aparcamiento un camión-tienda y aprovecho para comprar fruta. El camino de hoy parece que no tiene desniveles acusados, es un suave subir y bajar por pistas y carreteras locales, con bastante trafico de vacas, a las 12.30, Sergio se para en una sombra a comer, pues dice que ya es su hora, yo sigo un rato más, cerca de las dos, paro en un riachuelo y me como casi toda la fruta que llevo, después de tenerla un ratito en el agua para que se refresque, hay un peregrino descansando y cuando se marcha veo que camina descalzo, estoy sin agua, pero no me atrevo a llenar aquí, aunque parece limpia, pasa muy cerca de unas casas y no me fio, sigo adelante y paso al peregrino descalzo, con el sol que está cayendo se le van a derretir los pies en el asfalto, encuentro a Sergio sentado en la carretera, no comprendo por donde ha pasado. A las 15.30 entramos en el albergue de Olveiroa, es muy coqueto, varis edificios antiguos restaurados, en uno literas y duchas, en otro, cocina y comedor, en otro, recepción y sala de estar, un porche con lavaderos y un jardín para tender la ropa. De momento somos seis pero durante la tarde llega mucha más gente. El pueblo es pequeñito y en poco rato está visitado, así que la opción es escribir, leer y dormir.
Mi hija me ha buscado por internet el billete de Renfe para volver a casa, y ha sido imposible encontrar ninguno, ni para el día 30, ni para el 31, ni a Madrid, ni a Tarragona, lo tengo el día 29 por la tarde desde A Coruña, esto cambia mis planes, pues debo decidir ir a Fisterra o a Muxía, no tengo tiempo para ir a los dos sitios, creo que iré a Fisterra, porque no tengo claro si hay buena combinación de autobuses para salir de Muxía.
Camino de Santiago 2007 ETP15ª Monte do Gozo-Negreira
26 agosto 2007
Salgo a las ocho de Monte do Gozo, al llegar a Santiago entro a desayunar en un bar y alrededor de las nueve y media ya estoy en la plaza de Obradoiro, aun se ve poca gente, pero ya hay un grupo de italianos cantando y haciendo ceremonias, me quedo un rato sentado frente a la fachada viendo como sube el sol por detrás de las torres, llegan Carlos y su novia, vienen a echar un ultimo vistazo antes de partir hacia Ferrol. Más tarde entro a visitar la catedral, cuando ya voy a salir empieza una ceremonia y me quedo, no se si será por que es domingo, pero oficia la misa un obispo, ayudado por el equipo de la catedral. Salgo a las once y media por las calles que indica la guía, pero me equivoco y tengo que volver atrás, encuentro el camino correcto y pronto veo la primera flecha amarilla, después de un pequeño descenso y tras cruzar el rio Sar, aparece el primer mojón con el kilometraje, hasta Fisterra son algo más de 86 km., hasta Muxía, alguno menos, pronto me interno por sendas entre eucaliptos, todos quemados en los incendios del año pasado, hay tres o cuatro peregrinos más y nos vamos adelantando unos a otros. Empieza a llover, guardo la cámara y saco el chubasquero, en media hora deja de llover y empieza el calor húmedo y pegajoso, el camino alterna senda y carretera, después de Augapesada hay un ascenso bastante duro por un bosque de eucalipto, a continuación, descenso a Ponte Maceira y más o menos llano hasta Negreira. Desde la entrada del pueblo hasta el albergue hay más de un km., es un edificio nuevo y limpio, en la planta baja están las zonas comunes, en el primer piso, dos habitaciones con camas y en el jardín varias tiendas de campaña, por si viene más gente.
Tendré que volver unos 600 m. atrás hasta el pueblo si quiero comer algo, pues no llevo nada y he pasado el día con un café con leche, un cruasán, dos manzanas y un cortado. Voy al pueblo con Alejandro, de Burgos, a medio camino, nos pilla un fuerte chaparrón, que dejamos pasar, resguardados debajo de un puente. Cenamos menú en un bar que nos ha recomendado la hospitalera (8€) y vuelta al albergue, están todas las camas llenas y el comedor repleto de colchones.
Salgo a las ocho de Monte do Gozo, al llegar a Santiago entro a desayunar en un bar y alrededor de las nueve y media ya estoy en la plaza de Obradoiro, aun se ve poca gente, pero ya hay un grupo de italianos cantando y haciendo ceremonias, me quedo un rato sentado frente a la fachada viendo como sube el sol por detrás de las torres, llegan Carlos y su novia, vienen a echar un ultimo vistazo antes de partir hacia Ferrol. Más tarde entro a visitar la catedral, cuando ya voy a salir empieza una ceremonia y me quedo, no se si será por que es domingo, pero oficia la misa un obispo, ayudado por el equipo de la catedral. Salgo a las once y media por las calles que indica la guía, pero me equivoco y tengo que volver atrás, encuentro el camino correcto y pronto veo la primera flecha amarilla, después de un pequeño descenso y tras cruzar el rio Sar, aparece el primer mojón con el kilometraje, hasta Fisterra son algo más de 86 km., hasta Muxía, alguno menos, pronto me interno por sendas entre eucaliptos, todos quemados en los incendios del año pasado, hay tres o cuatro peregrinos más y nos vamos adelantando unos a otros. Empieza a llover, guardo la cámara y saco el chubasquero, en media hora deja de llover y empieza el calor húmedo y pegajoso, el camino alterna senda y carretera, después de Augapesada hay un ascenso bastante duro por un bosque de eucalipto, a continuación, descenso a Ponte Maceira y más o menos llano hasta Negreira. Desde la entrada del pueblo hasta el albergue hay más de un km., es un edificio nuevo y limpio, en la planta baja están las zonas comunes, en el primer piso, dos habitaciones con camas y en el jardín varias tiendas de campaña, por si viene más gente.
Tendré que volver unos 600 m. atrás hasta el pueblo si quiero comer algo, pues no llevo nada y he pasado el día con un café con leche, un cruasán, dos manzanas y un cortado. Voy al pueblo con Alejandro, de Burgos, a medio camino, nos pilla un fuerte chaparrón, que dejamos pasar, resguardados debajo de un puente. Cenamos menú en un bar que nos ha recomendado la hospitalera (8€) y vuelta al albergue, están todas las camas llenas y el comedor repleto de colchones.
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